Paolo Vigo

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Paolo Vigo es un artista trujillano egresado de la Escuela Superior de Bellas Artes de Trujillo Macedonio de la Torre, cuya formación fue complementada con otros estudios provenientes del diseño gráfico y la arquitectura, los cuales han permitido alimentar su labor creativa, incorporando recursos y elementos como la espacialidad, la simplicidad compositiva, la imagen concreta y la comunicación directa, entre otros. El trabajo de Paolo Vigo ha girado en torno al tema del individuo en sus diferentes aspectos vinculantes: el hogar, las relaciones sociales, la educación, la violencia, la sexualidad, etc. Desde sus primeros trabajos caracterizados por un lenguaje expresivo logrado a partir de una limitada paleta cromática (Spleen 2010), pasando por producciones oníricas (Los sueños de San Jorge y Antifaz) y luego otras más complejas y sofisticadas, donde la mancha llegaría a invadir la forma, generando perturbación y alteración de la figura humana. Y otras construcciones visuales elaboradas mediante una técnica mixta entre esgrafiado y encáustica sobre cojines o almohadillas, tapizadas tipo capitoné, con imágenes icónicas que podrían ser un niño o niña, una correa, botellas de cerveza, etc. o pequeñas aplicaciones tridimensionales como mariposas, calaveras, etc. (Children 2011 o Sugestión 2016 ). Otra propuesta más compleja es la de proyección espacial donde interviene un ambiente de una galería con su pintura y la complementa con elementos como puertas, mesas y sillas (Casa roja 2008), etc. Sus propuestas poseen una gran carga conceptual y simbólica, transitando entre la expresividad y el surrealismo, las cuales nos llevan a la memoria de lo que ha sido su trayectoria como artista, construida bajo el principio minimalista y el buen manejo de la imagen que se logra en su relación con el espacio en situaciones de contrapunto entre lo icónico y la blancura del entorno, liberado de anécdotas. Para esta ocasión, Vigo refuerza su apuesta por la condición humana, mediante cinco obras. Retratos de jóvenes anónimos cuya identidad sexual se desconoce. Personajes andróginos en cuyas cabezas, hay elementos que los cubre parcialmente. En una pieza vemos un gorro corto en azul y sutilmente representado que se extiende hacia los ojos como si fuera una pañoleta ornamentada; en otra obra, el elemento es una especie de mancha azul sobre la frente con imágenes de troncos de árboles y hay otras tres obras donde “los tocados” son casas con techo a dos aguas. En estos casos, los personajes muestran su torso y manos sobre el pecho y muestran un grafismo en azul, muy suelto. ABREACCIÓN es el título de este proyecto expositivo que Vigo presenta en Yvonne Sanguineti Galería de Arte. El término hace referencia a la descarga emocional que se vincula con los recuerdos y experiencias infantiles. De una manera, este proceso libera las tensiones psíquicas de las personas mediante terapias de catarsis, empleadas por el psicoanálisis. A partir de esta idea, el trabajo de Paolo Vigo retoma sus reflexiones en torno a la niñez desde el ámbito de la responsabilidad social y familiar al que muchos de estos jóvenes individuos se les exponen y exigen en esta época, desde el rol que se les asigna como parte de una sociedad frívola, calculadora y de espíritu comercial y consumista. Circunstancias que trastocan los límites de la edad, perturbando su desarrollo natural como personas, vale decir, situaciones de robo que interrumpen su evolución natural en cuanto a ser social y familiar, quitándoles sus derechos a ser niños o púberes: “Transfiguración adulta” ha sido el término empleado en su texto de presentación referida a su anterior muestra titulada Sugestión. En ese sentido, en Abreacción hay una situación de tensión creada por Vigo, un juego de doble lectura entre lo que podría ser un póster de moda o un lenguaje de glamour cargado de cierto erotismo que más allá de dicho endulzamiento expresivo, se descubre la tensión perniciosa que las imágenes de estos mancebos adoptan; posturas, cuerpos o blanqueamientos de piel, etc., forzosamente asumidos, con la finalidad de mantener bajo una aparente calma, un bienestar falso, sobre todo material. Modelos sociales que hoy se insertan sin importar condiciones y coherencias y cuyos roles como protagonistas de estas historias, son impuestos como un sino al que más adelante estarán cuestionando o generando conflictos sobre estas falsas historias construidas. El trabajo de Paolo Vigo es silencioso y nos muestra de manera inteligente su desarrollo artístico que va más allá de lo estético para construir un discurso visual que transita en la postura crítica y social y que cada vez va adquiriendo mayor contundencia, de la mano con la calidad de su oficio como artista visual y desde un simbolismo que va estableciendo su presencia perceptible en el tratamiento de la imagen hasta el manejo de los colores como el azul, que se vincula a pesar de su intervención suelta y expresiva, remite a la inocencia, la calma, la verdad o sabiduría, pero también puede referirse en un contexto como el presente proyecto, a la nostalgia o la melancolía. Juan Peralta Berrios Historiador/Crítico de Arte Junio 2018